CUBANO DA CLASES A SANTOS

 
 
Entérese aquí que clases recibe el presidente Santos de un cubano
 
Adyel Quintero Díaz, experto en comunicación de alto impacto.

 Adyel Quintero Díaz, experto asesora a otras personalidades de la política, como Gina Parody, candidata a la Alcaldía de Bogotá.
Él repite y cree en una de las frases que dejó Cicerón sobre la oratoria: "El buen orador es un actor al que se le conoce con otro nombre".
Adyel Quintero Díaz es un cubano de 37 años que vive en Colombia hace ocho y cuyo nombre ha empezado a sonar, y no precisamente por su participación en cine o series de televisión (actuó en Operación Jaque, por ejemplo, donde interpretó al soldado con el peto de la Cruz Roja), sino por su otro ángulo laboral: el de consultor en desempeños comunicativos de alto impacto. Y, sobre todo, por los nombres de algunos de sus clientes, entre quienes se cuentan el presidente Juan Manuel Santos, la candidata a la alcaldía de Bogotá Gina Parody, el jefe negociador del TLC con la Unión Europea, Santiago Pardo, y varios miembros de la cúpula militar que él opta por no citar. "Muchos clientes prefieren no hacer público que reciben asesoría y llevarse todos los méritos -dice Quintero-. Oigo que la gente dice: 'qué bien habla fulano', y resulta que es entrenado".
Destrezas para cautivar Adyel Quintero es un tipo amable, mira a los ojos, tiene buena energía. Nació en Ranchuelo, a unas tres horas de La Habana. Desde niño, y aunque sus papás lo presionaban para que fuera médico, pensó en el arte. A los 17 años, tímido, se lanzó al teatro como un reto. Entró en el Instituto Superior de Arte de La Habana y se graduó en Artes Escénicas. En el mismo instituto, terminó un doctorado en Ciencias del Arte. Fue el primer cubano en ganar la beca International Residency for Emergent Playwright, del Royal Court Theater. Y mientras trabajaba en su país como presentador y guionista de televisión, conoció a una colombiana con la que se casó, tuvo un hijo y por la que llegó a Colombia en el 2003. Desde entonces, en asocio con la actriz y fonoaudióloga Ivette Hernández, se ha dedicado a asesor en comunicaciones.
Cuando comienza un proceso de trabajo con una persona -sea un alto ejecutivo de una empresa, un tímido adolescente o el Presidente de un país-, lo primero que Quintero hace es un "diagnóstico de comunicación" en el que analiza los puntos para trabajar en las tres áreas que él define como fundamentales: lo que dice la persona, cómo lo dice y cómo se muestra. "Nuestro énfasis está puesto en crear destrezas comunicativas para cautivar audiencias. El carisma es algo que se puede desarrollar", explica. Para esto, comienza con su cliente un programa de ejercicios de oratoria, teatro (puesta en escena), fonoaudiología, lingüística y filosofía del lenguaje.
Quintero explica algunos de los más frecuentes errores de comunicación con la facilidad que le da el ser actor: se levanta de la silla de alumno en la que está sentado -en uno de los salones de la escuela de cine BlackMaría, donde dicta clases de guion- y "pone en escena" ciertas equivocaciones. Con la misma facilidad, actúa lo contrario. Por algo elige como uno de sus libros de cabecera Técnicas para hablar en público utilizando las estrategias de los actores, de los norteamericanos Deb Gottesman y Buzz Mauro.
-¿Cuál es el aspecto que suelen tener que corregir y trabajar más sus clientes?
-Por lo general, en el cuerpo es donde hay que corregir más errores. Las personas no se dan cuenta de que lo que hace el cuerpo lo repiten la mente y la voz -responde Quintero.
Muchos colombianos han visto un cambio positivo en la forma de comunicar del presidente Juan Manuel Santos. Lo ven más cercano, más directo, menos atropellado al hablar en sus intervenciones. Adyel Quintero trabajó con él en tiempos del Ministerio de Defensa. Y hoy, en la Presidencia, lo volvió a asesorar.
Como si fuera una relación médico-paciente, Quintero es reservado al hablar sobre sus clientes. Sin embargo, comenta que recibe videos de los discursos del Presidente que devuelve con correcciones y anotaciones puntuales. Con Santos ha trabajado en la dicción, el manejo de las manos, la expresión del rostro y la dirección y contacto visuales. Según dice, "la mejoría que la gente nota se debe a que el Presidente es disciplinado en el entrenamiento".
Las recomendaciones que da para los discursos son concretas: una entrada que capte la atención del público y un cierre impactante. Deben tener claro, además, el superobjetivo (término sacado del teatro), es decir, saber lo que se quiere provocar en la audiencia. Esto, sumado a un cuerpo que comunique ("lo que tiene el rostro irradia a todo el cuerpo, así que también hay que trabajar la cara", explica) y una voz que exprese lleva a que "las palabras se vuelvan carne y la persona que las dice se vuelva creíble".
Las asesorías, que por lo general se hacen en la casa u oficina de los clientes, tienen una frecuencia de una o dos veces por semana durante varios meses. Cada sesión de trabajo de dos horas puede costar entre 300 y 600 mil pesos. Es costoso, acepta Quintero, por el alto nivel de especialización y el tiempo dedicado a cada persona. Cuenta que ha llegado a rechazar contratos de mucha plata debido a la dudosa reputación del cliente.
"En días pasados me buscaron de Saludcoop, por ejemplo, y les respondí que no -afirma-. Yo sé que puedo crear a un gran mentiroso, pero eso no me interesa".
Su nueva asesorada es la candidata a la alcaldía Gina Parody, a quien ha comenzado a entrenar en las mismas áreas de manejo del cuerpo, voz y discurso. Tanto con ella como con todos a quienes asesora, Quintero insiste en la importancia de la mirada precisa, el contacto visual con el interlocutor y una voz con diversos tonos y velocidades. "Cualquier voz, por molesta que sea, se puede maquillar -explica-. Hay ejercicios para todo".
En el reciente discurso de lanzamiento de campaña de la candidata, el experto estuvo al tanto de Parody. "Se le vio algo nerviosa al comienzo, pero es normal. Es como un actor que hace tiempo no sale a escena", dice. Parody se aprendió el discurso de memoria, porque Quintero cree en la teoría de que la mejor improvisación es la que se prepara. "Con ella los cambios van a funcionar. Es muy comprometida". Con otros, el efecto ha sido menor. No todas son victorias", reconoce.
-En su opinión, ¿quién se destaca por manejar bien su comunicación en el país?
-El general Naranjo, a quien, por cierto, no asesoro.
Adyel Quintero está convencido de que el público, aunque no sea experto, nota lo bueno y lo malo en la comunicación de una persona. "De repente alguien dice: 'ese tiene algo que no me gusta', y puede ser simplemente la forma de pararse". Y si lo que enseña lo pone en práctica, la cosa puede funcionar. Quintero logra captar la atención.
María Paulina Ortiz
Redacción EL TIEMPO
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