Nadal Djocovik

NADAL GANÓ LA OBRA DE TEATRO

         
OSCAR DOMINGUEZ    
 
NADAL GANÓ LA OBRA DE TEATRO
 Por Fray Augusto, enviado especial al televisor
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Haciéndose pasito, como en un juego de monjas de clausura, los número uno y dos del tenis mundial, vinieron, vieron, conocieron, se divirtieron, hicieron teatro, se metieron miles de dólares al bolsillo, y jugaron un pacífico encuentro que tuvo más emoción el paso de una caravana de tractomulas. O de hormigas culonas.
Ganó Nadal por un nada convincente 2-0 que la aldea global siguió en directo por SPN. Uno de los comentaristas, creyéndonos caídos del zarzo, nos metió el imposible cuento de que el español rompió una racha de 20 triunfos que traía el serbio Nolan Djocovik, quien empieza a respirarle en la nuca a su amigo en la clasificación de la ATP.
Cuando Nadal pisó tierra en el coliseo cubierto el Campín, las barras femeninas lanzaron orgásmicos alaridos que solo suelen oirse en conciertos de rock. O en la noche de bodas.
De lejos se veía que la exhibición estaba fríamente libretiada. Los despistados pensamos que el teatro incluiría los tres sets. Falso positivo. El azar –y los patrocinadores- tenían previsto el triunfo del manacorí.
De pronto se descachaban y hacían alguna jugada de las que les quitan el aire a los aficionados de uno y de cuatro soles. De hecho, la confrontación terminó remedando un pacífico juego de bádminton, los dos devolviéndose la pelota en sus narices.
Hasta el presidente Santos –quien recibió un minirrechifla por pronunciar mal el apellido del número dos- se prestó para la pequeña pantomima.
Olvidándose de su antecesor que habría invitado a los tenistas a un consejo comunal de gobierno, Santos fue el encargado de arrojar al aire la moneda que definió quién servia primero.
Al final entregó los inevitables bolsos arhuacos y el sombrero vueltiao a los duchos en el arte de accionar la raqueta.
El alcalde Samuel, presente en el escenario, se mantuvo en un segundísimo plano. No se menciona la soga en casa del ahorcado. Solo Nadal – exparejo de Shakira en algún comercial erótico- lo sacó del anonimato al dar las gracias por benevolencias tantas recibidas. Prometió volver. Lo mismo Nolan.
Los que pagaron entrada y quienes seguimos la obra de teatro por SPN nos sentimos construyendo país, haciendo patria, teniendo semejantes vedetes en nuestro patio sin que ninguno de los dos perdiera su billetera.
El dueto de carismáticos atletas se dio un baño de popularidad en los distintos escenarios en los que fueron exprimidos por los paganinis, Bancolombia y Comcel. Sus ejecutivos se daban besitos de felicitación por una audacia deportiva “sin precedentes en la historia del país”.
Tenían razón: desde el descubrimiento de América solo nos han visitado dos Papas, Pablo VI y Juan Pablo II, y los número uno y dos en ejercicio del juego que inventaron los franceses.
En un taller que dictaron, la pareja de privilegiados soltó uno que otro consejo, y azotó baldosa bailando salsa. Nolan agarró bien el paso. Nadal se dejó venir por peteneras y por soleá. De salsa, pocón
Vinieron en avión privado y volaron de regreso a Miami en el mismo cachivache llevando a un colado: la raqueta número uno de Colombia, Santiago Giraldo, quien les pidió un aventón o chance. El somnoliento dueto dijo que sí. Macondo estaba chuleado.