FESTIVAL GASTRONOMICO CONSULADO

                                      

 

EMBAJADORA ANGELA SUAREZ DIJO:
Buenas noches,
Colombia es lo que es gracias a personas como ustedes queridos amigos.
Colombia tiene un gran patrimonio: su gente, representada esta noche por una comunidad que añora su país.
Colombia tiene un lugar en el mundo, gracias a la solidaridad, afecto y apoyo de países como los que hoy están representados aquí en el honorable cuerpo consular.
Colombia tiene su representación en la Florida, gracias a la acogida de la ciudad de Coral Gables representada por sus dirigentes, nuestro trabajo se hace más fácil gracias al apoyo del Departamento de Estado y de las autoridades de los diferentes distritos y condados del Estado.
A todos ustedes, gracias por acompañarnos y muy bienvenidos.
Esta noche queremos rendirle tributo a la cocina colombiana en el año del bicentenario, porque la cocina no libera los pueblos pero ayuda a formarlos como ha sostenido el investigador Julián Estrada.    “En Colombia como en todos los países del mundo, la cocina depende de su agricultura y de su comercio.  Si bien al final del siglo XVIII la tierra era abundante y barata, fue a partir de la agricultura indígena como se suplía el sustento diario. Sustento que en las clases más pudientes se reforzaba con las importaciones comerciales de bastimentos, rancho y licores provenientes de la península Ibérica, cuando eran legales, o de Inglaterra o Jamaica cuando eran de contrabando.
El legado de la huerta y la cocina indígena es tan valioso como sabroso, pues son cientos de preparaciones que en calidad de auténticos, genéricos culinarios, aún hoy se preparan en las más remotas latitudes de Colombia. Chichas, mazamorras, masatos e innumerables preparaciones envueltas en diferentes tipos de hoja como los bollos y los tamales son ejemplos claros de esta tradición. También la sencilla masa que con la ayuda del pilón la cocinera indígena la convirtió en la versátil y milagrosa arepa, la cual paradójicamente hoy se encuentra desterrada de la mayoría de los restaurantes de categoría del país.
 El mestizaje de nuestra cocina se fue fortaleciendo a medida que la herencia africana llegó con sus atollados, viudos o ahumados, y nuestro fogón se enriqueció contundentemente no sólo con los animales de la granja ibérica sino con las herramientas, accesorios y costumbres de comedor, las cuales revolucionaron la vida cotidiana de las familias dueñas del poder político y económico del siglo XVIII y cuyas repercusiones continúan vigentes en el siglo XXI”.
Por eso, en el marco de la conmemoración del grito de independencia, no podíamos dejar a un lado nuestra gastronomía, y al recordar esos valores quisimos reconocer el esfuerzo que hacen los restaurantes colombianos en el exterior por destacar nuestra cocina como un auténtico patrimonio cultural.  Esta noche nuestros anfitriones reales son un grupo destacado de restaurantes colombianos locales quienes de la mano de la Academia Le Cordon Bleu nos invitan a sentir el sabor de este mestizaje. 
No me sorprende la convocatoria de esta noche, hay más amigos de los que esperábamos, porque como siempre donde hay colombianos se riega el rumor y esta noche el rumor es que Colombia es sabor.

Buenas noches y bienvenidos a este homenaje que el Consulado General Central de la República de Colombia, le hace a la gastronomía colombiana en la conmemoración de 200 años de vida republicana.

Los invito a escuchar los himnos patrios de los Estados Unidos y de la República de Colombia interpretados por el Barítono Nelson Martínez y la Soprano Daniela Mass.