LA VIUDA EN EL BAR

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La viuda
 
Marisol, Leandro y Ángela se aventuraron un día a hacer un teatro para todos, bautizándolo con ese nombre: “Teatro Para Todos”, empresa que algunos veían descabezada, atravesada; muchos los desalentaban, mezcla de celos de los acostumbrados castrantes de ilusiones, menos alguno como Carlos Cataño que le dijo: “Eche pa´lante, mi´ja, que usted vino a este país forrada en talento y sale adelante”; algunos se burlaban de la iniciativa que hoy día en el mismo lugar nace “El Bar”, para redondear el talento latinoamericano en beneficio de aquellos que no han podido llegar o están llegando y necesitan el empujoncito final.
 
Montaron la primera obra, aprovecharon las bondades de los amigos, se tiraron al charco, y el viernes 22 de enero de 2010 adjuntaron a su cadena de aciertos un lugar más de recreación para los latinoamericanos de Miami y del mundo. Mientras Marisol micrófono en mano presentaba el monólogo “La Viuda”, Leandro desde un rinconcito cubría con la vista todo lo que pasaba alrededor de la sala, mientras Ángela revoloteaba por todo el local acomodando detalles, mirando que ningún pormenor estuviera fuera de contexto, sin que se escapara el más mínimo detalle.
 
Fuimos testigos presenciales de algo grande dentro de algo tan pequeño. En Coral Way, al lado del “Teatro Para Todos” está “El Bar”, empotrado en un vetusto y antiguo local caprichosamente acoplado para la bohemia al que versátilmente estos emprendedores le dieron vida nocturna.
 
Un día, cuando Marisol apabullaba al pobre Leandro, su verdadera mujer en la vida real lo loaba por lo buen artista y le recalcaba el pésimo negociante que es Leandro, cuando se le encendió a él uno de sus titilantes focos; miró para el techo del relegado local lleno de rebujo y pensó cómo le daría vida al lugar que hoy ocupa “El Bar” de la Coral Way, que registró un lleno monumental a sabiendas que desalojaba tanto bicho que por tantos años cohabitó este lugar y que inauguramos llenos de esperanza para tanto artista ávido de triunfar.
 
La afluencia de gente iba superando la capacidad de “El Bar”. La anfitriona Marisol saludaba con su acostumbrada cultura y señorial forma de ser a tan respetable público que colmó el lugar, que será obligado para fiestas familiares y de trabajo.
 
La sala se llenó de empresarios, periodistas de diferentes medios de comunicación, directores de televisión, actores de reconocida trayectoria, directores de teatro, luminotécnicos, músicos, poetas, escritores y hasta el director del Notilico alcanzó invitación, y fue mencionado por los asistentes por su reconocimiento a los 100 latinos. Marisol dijo que había pensado hacer un coctel de invitación gratis para todos los asistentes, pero al hacer las cuentas Leandro se había gastado todo el presupuesto en hacer la tarima y alquilar las sillas de una iglesia que cerró por la situación actual.
 
 En la mesa la lista de precios de los vinos; la comida muy favorable; brillaron por su ausencia las viandas latinas, ya que no se estaba inaugurando una sancochería sino un lugar donde el pan francés, el jamón serrano y el queso manchego se posesionaban del lugar para pasar una noche de velada muy parecida a las noches de Miami Beach; no hubo alfombra roja, pero sí una escalera muy larga para llegar a divertirnos.
La noche se acortaba y estos tres luchadores veían rubricar sus esfuerzos con la emoción que reflejaba el rostro de los asistentes al ritmo del saxofón del maestro Edgar, ex integrante de los “Ocho de Colombia”; se percibía la conversación que tenían en la mesa contigua todo el elenco de la telenovela “Perro Amor”, y en otra mesa los de la telenovela “Pobre Diablo”.
 
Trascurría el evento y todos éramos una sola familia, indivisos, afines a con sus trabajos. Se entrelazaban comentarios, dádivas que no disminuían el trabajo de Marisol, y léase que no dije “la primera actriz colombiana”, no estoy hablando de Marisol Correa, actriz consagrada brillando con su propia luz para orgullo de los colombianos que residimos en el exterior.
 
Fui testigo de unos empresarios interesados en hacerle una oferta económica muy sustancial, y me quedo aquí, ya que lo que escuché no lo puedo publicar por ser una gira internacional muy bien pagada.
 
Todo salía como si estuviéramos en un bar que ya llevara años de estar funcionado. Parte de la comida se agotó, las botellas de vino iban y venían, y se mezclaban reconocidas figuras del arte. Héctor Bello se sorprendió, ya que nunca en su vida había recibido tan buena propina en una noche por el trabajo tan excelente que cumplió.
 
Lo sorprendente llegó a la media noche, cuando con una luz tenue, moribunda y melancólica apareció Marisol Correa muy bien trajeada, de negro muerte, engalanada, pródigamente descubierta, celebrando la partida de Joaquín Jaramillo, que le dio por morirse el mismo día de su cumpleaños. Cuando hizo su aparición en “El Bar”, entró vestida de negro, parecía bajada del cielo para asistir a un funeral en la tierra, caracterizando tres facetas de una viuda. La Correa se crecía en este escenario donde más de cien miradas la observaban, conocedoras todas en su mayoría de lo que es el teatro. La Correa al lado de estos críticos tuvo el valor de mostrarse ante tan severa crítica, que a rabiar, de pie y a gritos le reconocieron el porqué es la número uno en estas lides.
 
Desde aquí, desde esta tribuna, le auguramos muchos éxitos a este grupo de colombianos que muestran su talento esparcido por todos lados. Para celebrar sus cumpleaños y fiestas familiares, este bar esta sobrado; ya fuimos invitados al cumpleaños de Karen, la tequilera de Caracol.
 
Creímos que al terminar Marisol la cosa terminaría ahí, y no fue así. Juan Mesa, el hijo de Lisandro Mesa, estrenó un tema musical que se paseó por las ferias colombianas, siendo éxito en la Feria de Cali, la de Manizales, y hoy empaca maletas para continuar su racha de triunfos con su cancion entre rejas CLIK AQUI PARA ESCUCHAR TEMA . Un grupo de bohemios vieron el amanecer hasta las cinco de la mañana. Cuando ya se les terminó la cuerda la mayoría llamaron a sus amigos para que asistieran al otro día, que registró un gran lleno en “El Bar”.